Tu bebé, uno más de la pandilla

No tienes por qué renunciar a tus planes de fin de semana, sino encontrar el equilibrio para conciliar amigos y bebé. ¿Cómo? Aquí tienes algunas claves.

En ocasiones tendemos a pensar que la llegada de un bebé supone el fin de nuestra vida social. Pero no podemos estar más equivocados. Ser padre o madre es perfectamente compatible con realizar los planes que siempre has hecho con tus amigos. Es más, si de verdad son tus amigos, no tendrían por qué presentar ninguna queja a la hora de llevar a tu bebé contigo, ¿verdad? Tú eres la misma persona que antes, lo único que ha cambiado es el número –y felicidad– de tu familia.

Siempre positivo, nunca negativo

Muchas veces solemos ser nosotros mismos quienes nos adelantamos a los acontecimientos y nos da por pensar de manera negativa: ¿y si mis amigos se molestan por llevar a mi hijo? ¿Y si ya no les apetece quedar conmigo como lo hacían antes? Si piensas así terminarás por aislarte poco a poco. Piensa en la amistad que os une, en el cariño que sienten por tu peque y, sobre todo, en que ellos pueden verse en tu misma situación en cuestión de tiempo. Eso es lo bonito de un grupo de amigos: crecer juntos y compartir momentos en cada etapa de la vida, maternidad y paternidad incluidas.

No renuncies a los planes, ¡adáptate a ellos!

No vamos a sugerirte que lleves a tu bebé a una discoteca o le montes en alguna atracción de altura, pues probablemente no sean los mejores planes para un bebé. Pero es cierto que a la mayoría de ellos te puedes apuntar: tomar algo por tu barrio, hacer una barbacoa, ir a un concierto, visitar otra ciudad, ir de compras… En definitiva: puedes hacer exactamente lo mismo que hacías antes con tus amigos, pero teniendo en cuenta el cuidado de tu bebé. Así que no te olvides de llevar el kit esencial para todos esos planes con los básicos del peque: biberón, pañales, toallitas, chupete, etc.

No a todo el mundo le entusiasma hablar de bebés

Esto es algo que debes tener en cuenta. Aunque a tus amigos les encanten los niños, especialmente el tuyo, si no son padres puede que no se sientan identificados con lo que a ti te ocurre. Está claro que te van a escuchar con interés y van a preguntar por ti y tu bebé, pero hasta cierto punto. Como madre o padre es normal que cualquier gesto relacionado con tu hijo se convierta para ti en una hazaña, que te ilusione y que te mueras por hablar sobre ello… Encuentra el equilibrio y no lleves todas las conversaciones al mismo terreno, pues hay que admitir que no a todos les interesa tanto como a ti.

La confianza da asco

Seguramente hayas escuchado esta frase alguna vez, ¿verdad? Te animamos a que la apliques de manera positiva. Delega en tus amigos a la hora de cuidar a tu bebé durante el tiempo que paséis juntos: deja que alguno le coja en brazos, le dé de comer, le acune para que se duerma… Así puedes descansar tú durante un rato. Probablemente se ofrezcan ellos a hacerlo, pues al fin al cabo, tu bebé terminará por ser parte de vuestro grupo. ¡Aprovéchate!

Amigos, Planes



¡Síguenos!