¡Al agua patos! El primer chapuzón con tu bebé

Aunque también se conoce como matronatación, lo cierto es que el objetivo de llevar a tu bebé a la piscina no es que aprenda a nadar. ¡Aún es muy pequeño! Esta actividad busca la estimulación acuática del bebé a través de juegos que le permiten aprender a flotar, moverse por el agua, experimentar nuevas sensaciones y vivir una experiencia totalmente nueva.

Antes de ir a la piscina con el bebé…

Es importante que tengas algunos factores en cuenta. Lo ideal es que vayas a una piscina climatizada o especial para bebés, donde se imparta esta actividad bajo la supervisión de un monitor. Lo bueno de estos centros es que regulan la temperatura del agua de la piscina para que el bebé no tenga frío y además la tratan con productos menos agresivos para su piel.

Una vez hayas elegido la piscina, prepara todo lo necesario para vuestro chapuzón. No te olvides de incluir en la bolsa manguitos, el bañador para el bebé, pañales, gorro… Consulta antes con el monitor para saber qué vais a necesitar exactamente.

¿A qué edad podemos ir a la piscina con el bebé?

La Asociación Española de Pediatría recomienda* que los niños aprendan a nadar a partir de los cuatro años, pues es cuando su aparato locomotor ha alcanzado una madurez óptima para hacerlo.

Pero antes de llegar a esa edad también es aconsejable que los bebés entren en contacto con el agua. ¿A qué edad se pueden bañar en la piscina por primera vez? Lo cierto es que no existe una edad concreta, pues depende del desarrollo de cada niño. Normalmente es en torno a los seis meses cuando podemos empezar.

Beneficios de ir a la piscina con el bebé

Una vez hemos tenido en cuenta todas estas claves, ¡es hora de darse juntos un baño! Estos son algunos de los beneficios que le puede aportar el agua a tu bebé:**

  1. Puede ayudar a prevenir el riesgo de ahogamiento: No alentar al miedo, positivizar esta frase. Aunque nuestra supervisión es imprescindible para evitarlo, también se ha demostrado que los bebés que están en contacto con el agua desde una edad temprana tienen mejor equilibrio y destreza en el agua.
  2. Puede favorecer su normal desarrollo: los movimientos en el agua ayudarán a tu bebé a mejorar la flexibilidad, la resistencia el equilibrio y a fortalecer los músculos. Además, no le supondrá ningún esfuerzo, pues en el agua es mucho más sencillo realizar ejercicio.
  3. Mejora el vínculo afectivo: se trata de una actividad que vais a realizar juntos, piel con piel, lo que ayudará a estrechar vuestro vínculo. También a fortalecer la confianza, pues tus brazos serán un elemento de seguridad para tu bebé.
  4. Ayuda a mejorar la resistencia cardio respiratoria: aunque es un ejercicio que requiere el mínimo esfuerzo, se trata al fin y al cabo de un ejercicio cardiovascular. Por tanto, la matronatación puede ayudar a reforzar su sistema respiratorio y a fortalecer su corazón y su capacidad pulmonar.
  5. Le ayuda a relajarse y a conciliar el sueño: después de una clase de ejercicio en el agua, no hay nada mejor que darle al bebé un baño calentito, su cena, ¡y a dormir! No solo se sentirá más cansado, también relajado, pues el hecho de flotar en el agua le ayuda a ello.
  6. Abre su apetito: el ejercicio hace que nuestro cuerpo demande un nuevo aporte de energía. Así que probablemente tu bebé salga de la piscina con apetito para merendar. Recuerda que puedes darle alimentos infantiles adaptados a sus necesidades, como Mi Primer Danone, un lácteo fresco elaborado con leche de continuación perfecto para la merienda de tu peque.

Fuentes:

*http://www.aeped.es/comite-seguridad-y-prevencion-lesiones-no-intencionadas-en-infancia/noticias/recomendaciones-aep-sobre-prevenc

**https://www.efisioterapia.net/articulos/natacion-bebes-efectos-y-beneficios-el-nino

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